“Poesía y arquitectura: el tráfico de la conciencia”, conferencia de Luis García Montero en La Madraza, 8/3/2017, 19:30 h.

Luis García Montero, poeta, catedrático de Literatura Española de la UGR y flamante “hijo predilecto de Andalucía”, ofrecerá una conferencia titulada “Poesía y arquitectura: el tráfico de la conciencia”, en el Salón de Caballeros XXIV de La Madraza el miércoles, 8 de marzo de 2017, a las 19.30 horas, dentro del ciclo “Pensar la ciudad”, que organiza la Cátedra de Arquitectura y Urbanismo de la UGR, que dirige el también catedrático Juan Calatrava Escobar.

El acto es de entrada libre, hasta completar el aforo.

La poesía de Luis García Montero es una poesía esencialmente urbana en la que la ciudad y su arquitectura no son un mero elemento de fondo sino a menudo un personaje central que da vida al poema. En 2002 la editorial Renacimiento publicó una antología de la Poesía Urbana de L.G.M. Allí puedes leer joyas como las siguientes:

 

La ciudad

Se hacen de hormigón y de cristal,
de lugares extraños y gentes ocupadas.
En todas crece un árbol
delante de la casa de un suicida
y hay niños que acostumbran a dormirse
soñando con un perro.
No faltan desayunos en hoteles lujosos,
ni tampoco familias con jardín,
pero son más frecuentes
los portales oscuros con pareja de novios,
el beso frío,
la rosa de cemento en la ventana.

Las calles desembocan en plazas descompuestas,
las tardes de domingo en las cafeterías
y el humo de los coches en los ojos del loco
que murmura sus años
y los cuenta sin fin
de metro en metro.
Al salir de los túneles sentimos
que los cielos de agua
son igual que una carta del pasado,
y suele comprenderse
que la vida es un arma lenta y de doble filo
en los pasos sin nadie,
en las noches vacías
o en la debilidad que tienen las ciudades
por los cines de barrio
y por las taquilleras muy pintadas.

A pesar de los plátanos, los olmos y los tilos,
a pesar de la hierba, si es que hablamos del Norte,
la gente que nos mira,
la gente que se salta los semáforos,
la que fluye delante de las tiendas,
necesita el amparo
de otra vegetación,
un sigilo de números y tarjetas de crédito
que extiende sus raíces por los sótanos
y busca soledad en los desvanes
como los muebles y las ratas viejas.

No es inútil viajar,
porque es cierto que todas las ciudades
amanecen de un modo parecido,
pero la noche llega en cada una
de manera distinta.
De día pueden verse
secretarias, conserjes, policías,
músicos callejeros y soldados,
dependientas que escuchan y sonríen,
oficinistas con olor a instancia,
conductores, extraños sacerdotes,
ejecutivos humillados.
Igual en todas partes,
porque a penas existen los kilómetros.
Pero existe la noche,
la soledad que borra los oficios
en un mundo habitado solamente
por hombres y mujeres,
confidencias de amarga valentía.

En las ciudades pueden encontrarse
relojes que se paran en la última copa,
la luna sobre un taxi
y todos los poemas que te escribo.
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En la Biblioteca Virtual Cervantes puedes encontrar una amplia selección de otros poemas de L.G.M.

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